jueves, 4 de diciembre de 2008

La vida es para vivirla mejor

El sábado 29 fui participe de uno de esos momentos mágicos que le dan color a la vida, uno en el que la alegría desborda por una causa común, una causa que hizo remecer el Estadio Nacional y que permitió que más de 35 mil personas recordaran distintos pasajes de sus vidas; el nombre de esa causa: Los Fabulosos Cadillacs.

Llevaba meses esperando el concierto, no tanto por fan, sino porque representaría un bache - un lindo bache - en mis rutinarios fines de semana viajando hacia el norte del país; pero ese pretexto quedó completamente de lado y absolutamente reducido al escuchar esos trompetazos que marcaban el regreso del León y por consiguiente mi regreso personal a mis 90’s queridos. Me suele pasar que hay bandas a las que conozco más de lo que pensaba, canciones que coreo sin siquiera tratar de recordar la letra, letras que salen sin problema de mi bastante mala memoria; felizmente Los Cadillacs forman parte de ese grupo.

Habré tenido 7 años la primera vez que los escuché y debo haber bordeado los 13 la primera vez que les presté atención, es por eso que al escuchar el sábado que “el león está escondido en un callejón….”, se me escarapeló el cuerpo y tuve un flashback increíble de una de las mejores etapas de mi vida en que comenzaba a salir al mundo, recordé mi cambio al colegio en el que conocí a mis mejores amigos, recordé navidades en el barrio en las que junto a Miguel, Juan Pablo, Henry y Nono aún podíamos reventar cohetecillos, recordé muñecos GI Joe volando por los aires, sacrificados luego de una explosión en una de esas tantas guerras que solíamos librar (nuestra versión noventera del Age of Empires), recordé también juntar cada sol que podía para comprar mis muñecos de las Tortuninjas en el centro comercial Risso, volvieron a mi mente los veranos carnavaleros y la rivalidad con la gente de la otra cuadra, pasear en bicicleta por la Huaca Pucllana o ir al Wong del óvalo Gutiérrez para comprar un Gatorade o una gaseosa en lata.

Aunque son una banda que comenzó a mediados de los 80’s yo los disfruté en los 90’s y hoy debo agradecerles haberse dado el salto por Perú, porque sino fuera por ellos no hubiera podido recordar. Todo lo que puede desencadenar un sonido!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hice muchas tonterías en los noventas, pero siempre recordaré esa década con cariño. Un Abrazo